Gran Final: La marcha triunfal…

En la mejor Serie Final de la pelota cubana desde 2010, los Alazanes de Granma repitieron –contra todos los pronósticos- por segundo año consecutivo el título más preciado del deporte en la Isla, al derrotar 3X2 a los Leñadores de Las Tunas en el decisivo séptimo juego.

Fotos: István Ojeda

Guiados por la espectacular apertura del refuerzo villaclareño Alaín Sánchez, quien caminó ocho entradas en blanco para obtener su cuarta sonrisa de la Postemporada, la tropa de Carlos Martí supo salir airosa en un complicado choque final y desde la misma primera entrada marcaron una por cohete al derecho de Carlos Benítez.

En ese inning la defensa tunera contribuyó con la anotación rival al no poder realizar la doble matanza con el fuerte rolling de Avilés por el campo corto, donde Paumier demoró una eternidad en entrar y posibilitó la llegada de Manduley a segunda. En este tipo de juegos no puedes dar chance a los contrarios porque se desvanecen las opciones del éxito.

La segunda fue facturada en la quinta gracias a sencillos de Céspedes y Santos, con elevado de sacrificio de Yordan Manduley, mientras que la crucial tercera rayita llegó un capítulo después por un doble de Despaigne, otro imparable de Benítez, bolazo a Cedeño y un fly remolcador de Raúl González. Aquí Alarcón no retuvo el difícil tiro de Quiala, que pudo poner out a Despaigne.

El resto fue una colección de ceros del derecho Alaín Sánchez hasta que en el epílogo, los Leñadores sacaron el hacha como en toda la Postemporada y pusieron el empate en primera con un out, apoyados en sencillo de Larduet, doblete de Johnson –que levantó del box a Sánchez- y metrallazo impulsor de Yosvani Alarcón ante el relevista Raidel Martínez.

Sin embargo, Alarcón, el pelotero más completo del conjunto, no aguantó la presión y fue sorprendido para ahogar las esperanzas de miles de tuneros. Todavía tuvieron “coraje” para pegar dos hits más con dos outs, pero Viñales no pudo hacerse héroe y cedió el 27 a manos de Yoelkys Céspedes para desatar la cabalgata triunfal de los Alazanes.

A Las Tunas le queda la tristeza de haber tenido el campeonato tan cerca como dos enamorados, pero así de impredecible y misterioso es el béisbol. Ellos fueron la escuadra romántica del torneo, la que nunca se daba por vencido y vendía bien cara la derrota. Esa que ganó 59 pleitos, más que ninguna otra selección tunera en Series Nacionales, y despachó –regresando tres veces- a unos renacidos Industriales en la semifinal.

Inolvidable el apoyo de su público que repletó el Julio Antonio Mella en todos los partidos de play-offs y convirtieron la ciudad en una endemoniada plaza beisbolera. No importó la lluvia ni la espera interminable, solo ese amor incondicional a la camiseta de la provincia y los jugadores que la defendían con honor.

Qué decir de Danel Castro, ese gigante del bateo y extraordinario guerrero. A Industriales le pegó como quiso y cuando hacía falta de verdad, pero contra Granma reservó un boleto hacia la inmortalidad al conectar uno de los jonrones más emocionantes de la historia de este deporte en Cuba.

También brillaron otros como Ayala, Larduet, Quiala, José Ángel, Yudiel, Viñales, Paumier, Luis Ángel, Leonys, Meneses, Yoelkys, Granados, quienes de una forma u otra contribuyeron a signar el mejor performance del territorio en clásicos del patio. A Pablo Civil, al avezado preparador general Edesio Pérez y el resto del colectivo técnico, el reconocimiento de toda la afición y la prensa especializada.

Para los Alazanes de Granma también una felicitación mayor por retener la corona. Ellos han demostrado que no hace falta ganar más de 60 partidos para escalar la montaña, sino saber emplearse con acierto en esta fase y no perder el enfoque. Hace algunos años parecería utópico pensar en un bicampeonato, pero en el 2018 es una hermosa realidad.

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A Carlos Martí se le pueden cuestionar algunas de sus decisiones, sin embargo es un viejo lobo de la conducción de equipos y sabe bien cómo motivar a sus peloteros. Su jugada maestra radicó en mover al izquierdo a Despaigne y abrirle espacio a Cedeño como designado. De igual forma, fue muy inteligente ubicar al talentoso Yoelkys Céspedes en el derecho para el séptimo juego.

Otra vez Carlos Benítez fue importantísimo a la hora de impulsar carreras, Roel Santos estuvo inmenso en la pradera central y el primer turno, Yordan Manduley hizo fantasías en las paradas cortas, Guillermo Avilés se convirtió en estrella con sus jonrones y Yulexis La Rosa cumplió detrás del plato.

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En el staff un hombre cargó el conjunto de su brazo y este fue Alaín Sánchez. El refuerzo de Villa Clara ganó de relevo en aquel determinante segundo choque frente a Matanzas y después eslabonó tres victorias más cada vez que le dieron la tarea de iniciar. Sin dudas, él fue el factor del triunfo en estos play-offs.

Lo admirable: Que un tipo como Alfredo Despaigne con un contrato de más de 13 millones de dólares en Japón, más incentivos, se entregue de la manera que lo hizo en otra final más para su provincia.

La estrella: El inicialista Guillermo Avilés mostró credenciales como el mejor bateador del béisbol cubano actual al sonar cuatro bambinazos en esta fase.

Lo positivo: El refuerzo camagüeyano Yariel Rodríguez (LTU) aceptó las tres carreras granmenses pero a pesar de cargar con la dolorosa derrota, continúa siendo el prospecto número uno del pitcheo cubano. Solo debe mejorar el comando de sus pitcheos y dominar la zona.

La sorpresa: Raúl González impulsó 15 carreras en esta etapa para liderar este departamento y agregó tres jonrones, después de una decepcionante segunda mitad con Pinar del Río. Él fue una de las grandes claves de la victoria granmense.

El MVP: El villaclareño Alaín Sánchez ganó cuatro de los ochos juegos de Granma en la Postemporada, consiguiendo así el tercer campeonato de su carrera.

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Flashazos (Tomado de Granma Digital)

-En la historia de las Nacionales, esta fue la séptima final que se extendió a siete desafíos, y por quinta ocasión el vencedor del sexto duelo no logró coronarse después en el pleito de vida o muerte.

-De las anteriores, Villa Clara ganó a Industriales en 1994 (Serie 33) en el séptimo choque con hit decisivo de Michel Perdomo y anotada de un joven Ariel Pestano, y se recuperaron de un traspiés el día antes. Algo parecido le ocurrió a Holguín en el 2002 (Serie 41), cuando cayeron en el quinto y sexto duelos frente a los Gallos espirituanos, para luego imponer su ley con el memorable ponche de Oscar Gil a Frederich Cepeda.

-Por último, Ciego de Ávila se levantó de sendas derrotas en los sextos choques de las Series 54 y 55, en las que Isla de la Juventud y Pinar del Río, respectivamente, igualaron las acciones con tres victorias por bando pero no consiguieron culminar la faena.

-Con su flamante corona, los Alazanes se convierten en el noveno equipo que conquista dos títulos en línea desde el inicio de nuestras Series Nacionales, tras Industriales, Azucareros, Vegueros, Henequeneros, Villa Clara, Pinar del Río, Santiago de Cuba y Ciego de Ávila. Además, el séptimo conjunto que gana finales consecutivas desde que se instauraron en 1990.

Tomado del portal CubaSi

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