Diluvio Habana 29

Por Lianet Cruz Pareta

La intensa lluvia del martes 29 de abril en La Habana provocó inundaciones severas, derrumbes parciales, otros daños materiales y cobró la vida de tres personas. Lo que inició como un bello y anhelado espectáculo de la naturaleza devino destructivo diluvio. LLegue nuestro más sentido pésame a los familiares de las víctimas y nuestro apoyo moral a los damnificados.

Cabe señalar la actitud inconsciente de algunas personas que, en medio del aguacero y con el agua hasta la cintura, transitaban por las calles con el riesgo de ser electrocutados, pues el tendido eléctrico se dañó en varios municipios.

Pero la inconformidad con el proceder de algunos “ciudadanos” va más allá de si valoran o no su vida. Cuando más recia estaba la lluvia, en la zona de Bohemia en Nuevo Vedado, un grupo de muchachos cobraban 20 pesos por empujar los autos que quedaban varados en la calle, o por cruzar cargadas a dos chicas que no podían enfentarse solas a la corriente de agua. Sin dudas “esta humanidad a dicho basta”… y se ha puesto a cobrar. ¿Es ese el futuro que queremos para nuestro país?

Otro aspecto significativo de ese día fue demostrarnos que nuestra Habana no está preparada para los embates de la naturaleza, lo cual exige un esfuerzo superior de la defensa civil en el territorio, de los trabajadores de comunales (las alcantarillas tupidas) y de la población en el cumplimiento de medidas higiénico sanitarias y de la disciplina social. La difícil situación de las viviendas en algunos lugares de la capital sigue siendo el problema más difícil de resolver.

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